Ana Valeria Becerril, la Becerril que sí piensa y no dice disparates como nuestro tristemente célebre Becerril peruano.
Obviamente, los foráneos no van a saber quién es el Becerril peruano y es bueno que no lo sepan, ya que mirarían con espanto al pueblo peruano por haberlo elegido padre de la patria.