Cha quiero hacer una fe de erratas y que me di cuenta gracias a una investigacion cof claude cof claude bueno el cable era cable interno de hotel aqui dejo el escrito
Sí, se podía, pero “canal internacional” en los años 70 significaba algo bastante distinto a lo que significa hoy. No existía todavía la idea de una señal producida para cruzar fronteras y bajada por satélite a tu casa. Lo que existía eran cuatro caminos, y todos funcionaban por tierra.
1. El desborde de señal (spillover). La forma más común en el mundo entero. Si vivías cerca de una frontera, sintonizabas al vecino con una antena normal. Canadá es el caso clásico: desde 1952 el sistema de cable de London, Ontario ya entregaba la señal de la CBC desde Toronto y las cadenas estadounidenses desde ciudades fronterizas.
2. El cable retransmitiendo canales extranjeros. Este es el que más se parece a lo que preguntas, y ya estaba maduro en los 70. Bélgica fue el laboratorio: la alta penetración del cable, que empezó a reemplazar la recepción terrestre desde finales de los años 50, permitió distribuir más de 20 estaciones extranjeras, sobre todo de Holanda, Alemania y Francia. Al principio las cableras solo distribuían los programas nacionales, pero muy pronto sumaron los de emisoras extranjeras, lo que socavó de hecho el monopolio de los canales públicos. En Canadá pasó lo mismo por decisión regulatoria: en 1969 la CRTC permitió a los sistemas alejados de la frontera usar microondas para capturar señales estadounidenses, y para 1977 más del 50% de los hogares canadienses estaban suscritos al cable.
Ahí tienes la respuesta corta: en 1975, un belga o un canadiense sí tenía canales internacionales en su sala. Traídos por cable coaxial y microondas terrestres, no por satélite.
3. Emisoras “periféricas”, internacionales por diseño. Estaciones instaladas en un país pequeño con el transmisor apuntando al vecino grande. Télé Luxembourg salió al aire el 23 de enero de 1955 con un transmisor omnidireccional de unos 150 km de alcance que cubría Luxemburgo, las Ardenas, Lorena y llegaba hasta Reims y Mulhouse. Era publicidad francesa vendida desde fuera de Francia, porque hasta 1981 solo las emisoras públicas podían transmitir desde territorio francés. Telemontecarlo hacía lo mismo hacia Italia.
4. Las redes militares estadounidenses. AFRTS transmitía programación gringa al aire en Alemania, Japón, Corea, Puerto Rico y la Zona del Canal. Los locales las veían sin permiso de nadie: la AFN-Japón todavía tiene una “audiencia sombra” estimada en 1,2 millones de oyentes no militares, y el canal de AFKN en Corea estuvo ampliamente disponible para civiles hasta diciembre de 2007.
El satélite: qué sí y qué no
En los 70 el satélite existía, pero era plomería entre emisoras, no un canal al que te suscribías. El quiebre ocurrió justo tres meses después de que se publicara ese anuncio: el 30 de septiembre de 1975, HBO transmitió en vivo por satélite la pelea Ali–Frazier desde Manila, y ese lanzamiento se considera el nacimiento de la industria moderna del cable. Antes de eso HBO estaba confinada a unos 100.000 suscriptores en el noreste porque dependía de repetidoras de microondas terrestres. Pero era distribución nacional dentro de Estados Unidos, no internacional.
Lo directo a casa lo estrenó la URSS, no Occidente: el sistema Ekran, cuyo primer satélite se lanzó el 26 de octubre de 1976, fue el primer servicio de televisión directa al hogar del mundo, llevando color a Siberia y el Extremo Norte, con transpondedores UHF de 300 vatios y receptores caseros que usaban una simple antena Yagi. Doméstico, otra vez, no internacional.
Y el hobby de la parabólica arrancó ahí mismo: Taylor Howard, en San Andreas, California, adaptó un plato militar excedente en 1976 y fue la primera persona en recibir señales de televisión satelital con él. La portada del catálogo navideño de Neiman-Marcus de 1979 ya ofrecía las primeras estaciones satelitales domésticas, con platos de casi seis metros.
El primer canal concebido para cruzar fronteras por satélite llegó en la década siguiente: SATV empezó pruebas el 21 de octubre de 1981 en el Orbital Test Satellite de la ESA con una hora de entretenimiento en inglés cada noche, y como el satélite era de baja potencia tuvo que transmitir a sistemas de cable en vez de a antenas individuales. El 26 de abril de 1982 lanzó como servicio paneuropeo, disponible primero solo en Noruega y Finlandia, luego Malta, Suiza y Alemania Occidental. Eso terminó siendo Sky.
Y el recorte
Ese anuncio de junio de 1975 está parado exactamente en el borde. Lo que vendía Telecine no era acceso a canales extranjeros: era una planta de distribución cerrada dentro de un edificio, algo que en el mundo entero se estaba volviendo estándar en hotelería. Durante los años 70 los hoteles empezaron a ofrecer canales de películas gratis o películas de pago por evento, y ya había precedentes técnicos: en 1972 Mission Cable en San Diego se convirtió en la primera cablera en usar el sistema de Optical Systems bajo el nombre “Channel 100”, con una caja de TRW donde el usuario insertaba tarjetas plásticas perforadas, y pasaba dos películas por semana.
O sea: la palabra “cable” en 1975 no prometía el mundo. Prometía cobre bien tendido. El mundo llegó por ese mismo cobre, pero recién cuando alguien puso una parabólica en la otra punta.
espera osea que en verdad no era canales internacionales y yo que pensaba que ese cable tenia teletica telecentro y inravision osea me refiero canales cercanos por microondas ya que no se emitian en satelites y que por la distancia corta de los paises era lo mas facil de coger
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Tu intuición sobre la geografía es buena, pero hay una confusión de fondo que vale la pena desarmar: las microondas no se “cogen”. Se construyen.
El desborde de señal sí se agarra. Pones una antena grande, apuntas hacia el vecino, y si estás dentro del alcance del transmisor, entra. Gratis, sin permiso de nadie. Por eso funcionaba en Bélgica y en la frontera canadiense.
Un enlace de microondas es otra cosa. Es un radioenlace punto a punto en línea de vista, entre dos estaciones fijas, con frecuencias por encima de 1 GHz. Línea de vista significa que las dos torres se tienen que ver físicamente. En terreno montañoso eso son saltos de 40 o 50 km, con torre, energía, mantenimiento y licencia en cada salto. Para traer Teletica desde San José hasta ciudad de Panamá no bastaba con “estar cerca”: había que tender una cadena de torres a lo largo de unos 500 km de cordillera, negociarla con dos monopolios estatales de telecomunicaciones distintos, y pagarla mes a mes, 24 horas al día.
Y con Colombia era peor. No es que fuera caro, es que no había ruta. El Darién es la misma razón por la que la carretera Panamericana está cortada ahí. Colombia resolvió su conexión con el mundo por arriba, no por tierra: Telecom adoptó microondas en 1967 y en 1970 se incorporó a la red mundial por satélite con la estación terrena de Chocontá. Inravisión nunca iba a llegar a Panamá por un cable ni por una torre.
Hay otro detalle que explica bastante: la red regional centroamericana de microondas existía, pero nació sin Panamá. El tratado que dio origen a COMTELCA se firmó en Managua el 26 de abril de 1966 entre Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, con Costa Rica adhiriéndose en octubre del mismo año. Panamá entró recién con el protocolo de 1995. Durante los 70, Panamá estaba fuera de ese club técnico.
Ahora, la parte incómoda: sí era posible. Canadá lo hizo exactamente así. En 1969 la CRTC autorizó a los sistemas alejados de la frontera a usar microondas para capturar señales estadounidenses, y eso fue lo que disparó el cable canadiense. O sea, la tecnología estaba probada y era del mismo año que ese anuncio.
Lo que faltaba aquí no era ingeniería. Era motivo.
Primero, los derechos. Teletica en 1975 llenaba su parrilla con series gringas y telenovelas mexicanas licenciadas para territorio Costa Rica. Retransmitir esa señal en Panamá rompía el contrato del distribuidor y le pisaba la exclusividad al canal panameño que había comprado lo mismo. Segundo, y más letal: el contenido era casi idéntico. Los canales de la región compraban en las mismas ferias, a los mismos vendedores. Pagar una cadena de torres a través de Chiriquí para ver la misma serie doblada por la misma casa mexicana, unas horas más tarde, no le cerraba a nadie.
Lo que hizo funcionar el modelo canadiense fue una asimetría enorme: tres cadenas nacionales estadounidenses con producción propia, incomparablemente más rica que la oferta local. Entre Panamá y Costa Rica esa asimetría no existía.
Lo que sí tenías al aire. El canal verdaderamente extranjero en Panamá durante los 70 no llegó por cable ni por microondas: llegó por desborde. Las Fuerzas Armadas estadounidenses transmitían desde la Zona del Canal, igual que en Puerto Rico y Honduras, desde los 70 hasta finales de los 90. Programación gringa, al aire, con antena común. Ese era el “canal internacional” real de la época, y era gratis porque nadie lo había pensado como producto.
Sobre el satélite: no es que no se usara. Sí se usaba, y para televisión. Lo que no existía era la idea de arrendar un transpondedor de forma permanente para una señal completa. El satélite se alquilaba por horas, para un mundial, un alunizaje, un intercambio de noticias. HBO fue la primera en apostar a lo contrario, y eso pasó tres meses después de ese anuncio.
Así que ese Telecine del Continental era lo que parecía: coaxial dentro de un edificio, películas e información para huéspedes. La frontera no se abrió con microondas. Se abrió cuando las cableras de toda América Latina plantaron una parabólica en el patio, a inicios de los 80, y de repente el problema dejó de ser la distancia.
Lo veo, y me corrige.
La flecha que dice “MICRO-ONDA A COSTA RICA (COMUNICACIONES)” desarma lo que te dije ayer. Yo te planteé el problema como si hubiera que construir la cadena de torres. No había que construirla. Ya estaba ahí, y esto es de 1969, seis años antes del anuncio de Telecine.
Así que la respuesta correcta no era “no se podía”. Era “no se hizo”. Distinto peso.
Pero mira bien la dirección de las flechas, porque la historia real es todavía mejor que tu hipótesis.
Panamá no era el que recibía. Era el que repartía.
La señal baja del satélite a Utibe, entra por INTERCOMSA, llega al Edificio Avesa en la ciudad, y desde ahí se abre en abanico: RPC-TV, TV-2, SCN, y hacia afuera por Aguadulce rumbo a Costa Rica. Panamá era la cabecera regional. Costa Rica estaba colgando del enlace panameño.
Y hay una razón dura detrás de eso. Panamá fue de los primeros países latinoamericanos en entrar al sistema Intelsat, junto con México, Brasil, Argentina, Chile y Perú, todos entre 1968 y 1969. Costa Rica no tuvo estación terrena propia hasta la de Tarbaca, en Aserrí, que entró en operación el 4 de diciembre de 1981 y fue la que por primera vez integró al país a las comunicaciones satelitales.
Doce años de diferencia. Durante toda la década del 70, si Costa Rica quería una señal de satélite, pasaba por Panamá. Esa flechita en el mapa no es un detalle técnico, es una relación de dependencia.
Y ahí está el otro detalle que confirma lo de anteayer: SCN aparece en la lista de destinos. El canal militar estadounidense de la Zona no estaba aislado en su burbuja, estaba conectado al mismo nodo nacional que RPC y Canal 2. Los tres colgando del mismo cuarto en el Avesa.
Ahora, lo que este recorte no cambia:
Cuenta seis transmisiones. Las cuenta con orgullo, porque cada una era un evento montado, un circuito arrendado por horas, coordinado país por país. Un canal permanente son 8.760 horas al año. El salto entre esas dos cifras no es de ingeniería. Es de facturación y de derechos.
Fíjate en la promesa del cierre: “esperamos comunicarles mucho más eventos históricos y grandes acontecimientos del mundo”. Eventos. Acontecimientos. Ni una palabra sobre señales continuas, porque nadie en 1969 pensaba en eso como producto. Se pensaba en el alunizaje, el mundial, la misa del Papa. La infraestructura estaba lista para lo excepcional y nadie había imaginado lo cotidiano.
Eso es lo que HBO rompió en 1975, y no lo rompió con tecnología nueva. Lo rompió arrendando el transpondedor completo, todo el tiempo, y descubriendo que a ese precio el minuto salía en centavos.
Así que tu instinto original era correcto en lo esencial: la cañería existía, era corta, y funcionaba. Lo que no existía era alguien dispuesto a dejarla abierta.
Ese recorte del Avesa es una pieza buenísima, por cierto. INTERCOMSA se está vendiendo como infraestructura nacional en un momento en que el resto del anuncio de Telecine, seis años después, todavía tenía que explicarle a la gente qué era un cable coaxial.
Para Costa Rica: técnicamente sí, y hasta habría sido la versión más barata de la idea. Pero se cae por otro lado, y no es el que uno esperaría.
El problema no es la señal. Es el huésped.
¿Quién dormía en el Continental en 1975? Ejecutivos gringos, gente de la Zona, comerciantes de la Zona Libre, tripulaciones. Ese huésped no quería Teletica. Quería televisión estadounidense, y ya la tenía gratis con una antena común, porque SCN estaba al aire ahí mismo. La única señal extranjera que su público realmente demandaba ya no costaba nada.
Y si igual la traías: Teletica en 1975 llenaba parrilla con las mismas series gringas y las mismas telenovelas mexicanas que compraban RPC y Canal 2, a los mismos distribuidores. El huésped prende el televisor y ve lo mismo que en el canal local, unas horas corrido. No hay producto ahí.
Y el costo va al revés de como uno lo piensa. Un circuito arrendado permanente es una factura mensual que no depende de si hay diez huéspedes o trescientos. Telecine hacía exactamente lo contrario: compras la biblioteca de películas una vez, tiendes coaxial en las paredes, y de ahí en adelante no le pagas a nadie por hora. Por eso ese modelo se copió en hoteles de todo el mundo. Era el único con costo marginal cero.
Sobre Colombia tienes razón, y hay documentación.
En 1970 la televisión colombiana tenía quince estaciones ubicadas en las regiones Andina y Caribe. El Pacífico y el Chocó, que es la cara que mira hacia Panamá, quedaban fuera. Y para que veas hasta dónde llegaba el hueco: la primera emisión a color de 1979 se vio solo parcialmente en el territorio nacional por limitaciones técnicas de Inravisión, y no se vio en Barranquilla, Bucaramanga, la Amazonía, el Caribe, San Andrés ni Nariño. Diez años después del alunizaje. No había nada del lado colombiano del Darién que pudiera desbordarse hacia acá.
Pero fíjate en algo: Colombia nunca miró hacia el Darién. Miró hacia el oriente. En 1969 la señal del alunizaje llegó por satélite desde Houston a Venezuela y se encadenó al sistema colombiano desde una retransmisora en Norte de Santander. Su puerta terrestre era Venezuela. Panamá jamás estuvo en esa ruta.
Ahora la vuelta de tuerca: por satélite, Colombia era más fácil que Costa Rica.
Panamá tenía Utibe desde el 69. Colombia tenía Chocontá desde el 70. Dos estaciones terrenas, dos saltos, cero cordillera de por medio. Costa Rica no tuvo estación propia hasta Tarbaca, en diciembre de 1981. Una vez que subes, el Darién deja de existir como problema. Lo que quedaba en pie era la factura del transpondedor, que era lo mismo que mataba la idea con Costa Rica.
Y tu hipótesis terminó ocurriendo, tal cual, dieciséis años después.
CNN International salió al aire el 1 de septiembre de 1985 transmitiendo al principio principalmente a viajeros de negocios estadounidenses en hoteles. Canal extranjero, distribución hotelera, pagado por la propiedad. Exactamente lo que estás imaginando.
Llegó por satélite y no por microondas por una razón puramente aritmética. Un enlace de microondas es punto a punto: cuesta lo mismo si lo ve un hotel que si lo ven cien, porque cada hotel nuevo necesita su propio circuito. Un transpondedor es punto a multipunto: cada parabólica nueva que se cuelga abarata el costo por hotel.
Tu instinto llevaba la dirección correcta. Solo estaba usando la cañería equivocada.
Mi cara al ver eso
No se que opinan me rompío la ilusion el que panama tuviera a inravision, teletica y telecentro en el hotel aunque debo de decirlo podria ser el primer cable en panama.