“Volvemos a la entidad pública que creó la televisión pública en Colombia”: Gustavo Petro.
Fachada de las instalaciones en el Centro Administrativo Nacional - CAN de Bogotá. Foto: Inravisión Sistema de Medios Públicos.
Tras los resultados electorales en primera vuelta que le concedieron el triunfo provisional al candidato ultraderechista, el abogado Abelardo de la Espriella, surgen preguntas:
De llegar a imponerse en el ballotage por encima del continuismo impulsado por el socialista Iván Cepeda, ¿le importarán los medios públicos?
¿Enterrará De La Espriella a la renacida Inravisión para complacer a sectores de la derecha y a empresarios privados creando incluso otra entidad con menos gente y con pocas garantías laborales tal cual como ocurrió con Uribe en 2004?
¿O Cerrar para siempre como sucedió (y sucede) en otros gobiernos del mundo?
Por razones históricas, de recordación, e incluso, disposición constitucional (Cap. 2, Art. 77), cabe aclarar que Inravisión regresó desde el pasado 1 de abril como razón social legal y marca, más no como instituto; pues este, hasta 1995 (cuando se creó la hoy extinta CNTV) regulaba contenidos, prestaba servicios a programadoras, producía, transmitía… mejor dicho, allí todo se hacía, y por ende, las funciones fueron cambiando. Aún así, Inravisión era la televisión colombiana en absoluto antes de la ley que habilitó la privatización. Hoy, y desde aquel 28 de octubre de 2004, es nada más que una EICE (Empresa Industrial Y Comercial del Estado con autonomía propia). Es la misma RTVC, aunque con apariencia diferente. A estas alturas, aquí no se habla de una liquidación ni mucho menos de un reemplazo de empresa pública.
El día de ayer, 2 de junio de 2026, en presencia del Presidente de la República, Gustavo Petro Urrego, varios miembros del gabinete, actuales empleados y extrabajadores de la antigua Inravisión, se llevó a cabo un sencillo acto que además de una alocución, consistió en la revelación de la nueva imagen de la entidad basándose en el emblemático logo creado por el célebre diseñador David Consuegra en 1963 y que conserva elementos tales como el tipo de letra de la imagen del “globito” de 1982.
En conceptos del gobierno nacional, rescatar a Inravisión es hacer memoria de quienes hicieron grande alguna vez a la radio y televisión pública del país. También, es recordar a quienes injustamente fueron víctimas de una violenta incursión militar por orden presidencial en las instalaciones de la calle 26 (ese mismo 28 de octubre de 2004) que ocasionaron el despido injustificado de casi 400 personas… incluso muertes de algunas de ellas, como por ejemplo, Enrique Urrea, sindicalista de ACOTV y representante de ese sindicato ante la junta directiva del Instituto; fallecimiento a causa de un paro cardiorrespiratorio, casualmente, en el día D, el día de la supresión del Instituto Nacional de Radio y Televisión, cuya orden vino de Palacio.
Tras la implementación del decreto 3912 de 2004, RTVC comenzó en ese entonces con tan solo más de 70 personas de planta y el resto de las actividades fueron tercerizadas con empresas privadas. Esquema que progresivamente se fue eliminando en la administración Petro para que el mismo Estado colombiano sea quien administre la red de estaciones, produzca y transmita contenidos educativos, culturales e informativos en plataformas tradicionales y digitales.
“Volvemos a la entidad pública que creó la televisión pública en Colombia. Esta entidad fue cerrada con el Ejército en el Gobierno de Álvaro Uribe. En ese tiempo, no hubo mucha crítica cerrando un canal de televisión pública. Muchos de los trabajadores ya han muerto, y muchos murieron por ese cierre al verse sin opciones de vida, por el estrés, la tristeza. Entre ellos, dos amigos míos, Carlos Castañeda y Enrique Urrea”, expresó ayer el mandatario al hacer un recuento de por qué se volvió al nombre original del Sistema de Medios Públicos.
Para el actual gobierno, este es un “logro en el fortalecimiento en la producción de contenidos y la participación ciudadana”.
Por su parte, Hollman Morris, gerente de la nueva Inravisión añade que: “Con esta decisión, el Estado colombiano marca un hito en la reivindicación de la televisión y la radio pública del país y reafirma su compromiso con una comunicación pública fuerte, independiente y al servicio de la ciudadanía, bajo el principio de que la televisión pública no se privatiza: se defiende, se expande y se honra”.
Nueva móvil, otras dos rescatadas. Un estudio histórico, también rescatado con tecnología de punta. Producción propia, un sistema de noticias robusto, un completo archivo fílmico, una radio pública que subió en audiencias, distribución satelital permanente, una gran red para tan vasta geografía… hasta dos películas y un Emmy que cualquiera no gana. Este podría ser el resumen de lo sucedido los últimos 4 años. Gane quien gane, ¿este legado de 86 años se mantendrá? El tiempo lo dirá.
Con información de Inravisión Sistema de Medios Públicos
